lunes, 18 de agosto de 2008

Mi primera cicloturista

Hola a tod@s, lo primero es que debajo de mi crónica está la de Manu. Leedla porque refleja mucho mejor que la mía lo que es una competición ciclista. Lo mío es más una excursión por la sierra, larga y dura eso sí, acompañado de gente.

Domingo 17 de agosto, 7:50 de la mañana, polideportivo Pedro Delgado de Segovia, 10ºC de temperatura. 1700 ciclistas se amontonan en la salida y yo me siento completamente fuera de lugar, bastante asustado con la que se me viene encima. Menos mal que llega Javi a la carrera y embutido en el mallot talla S con el que le acaban de obsequiar para romper un poco la tensión. Vamos tranquilamente donde está Manu, charlamos un poquillo, nos abrazamos deseándonos suerte y se da la salida.
La carrera es neutralizada hasta La Granja, lo que supongo que importará para los que se jueguen la victoria pero a mí me da igual, ya podíamos haber empezado en La Granja y nos ahorrábamos unos cuantos kms. Manu, que es el responsable de que estemos metidos en este lío, se va rápidamente para delante, ya no lo volvería a ver hasta la meta.
Hago los primeros kms con Javi, muy tranquilos, nos pasa gente por todos los lados. Javi me dice que no va fino, acaba de pasar una gastroenteritis y no se siente bien. "Venga, tranquilo, vamos poco a poco". Pero al llegar a La Granja miro hacia atrás y veo que tenemos el coche escoba a 50m, así que me agobio y decido tirar un poco. Javi no me acompaña pero yo estoy seguro (aunque él no se lo crea) de que se rehará y conseguirá acabar.
Empezamos la primera tachuelita del día, el Puerto de Navacerrada. Subo bastante cómodo, siempre por encima de los 12km/h y adelanto a un montón de gente, pero claro con lo detrás que empecé no era difícil. De todas formas intento no cebarme, esto es larguísimo y nunca he hecho esta distancia, ni siquiera de cerca. De hecho mi récord de kms con la bici de carretera (88) fue el martes pasado (Manu, no te descojones). ¿Y qué pinto yo aquí? os preguntaréis. Pues ni yo estoy seguro pero ya sabéis que me apunto a un bombardeo y que estás historias/retos me encantan. Bueno, al grano. Nunca había subido Navacerrada en bici pero me parece un puerto muy cómodo, supongo que porque es el primero del día y porque la carretera es muy buena.
Corono y empezamos la bajada, primero suavecita hasta Cotos y después a saco hasta Rascafría. Dentro de lo que cabe no me considero un mal escalador, pero bajando soy un desastre. Si a esto le unimos que tenía muy claro que no me quería caer nos encontramos con una bajada infame, en la que me adelantaron como 100 o 200 ciclistas. Llego a Rascafría completamente congelado por la bajada, menos mal que el sol comienza a calentar algo. En el pueblo deben estar de fiestas y hay algún trasnochado que prolonga el pedo a base de botellines de cerveza diciendo paridas que contribuye a echarnos unas risas. Aprovecho el llano antes de comenzar el Puerto de La Morucera para tomarme una barrita e hidratarme, recordando los mandamientos del ciclista: CBR (comer, beber, rueda).
Justo cuando empiezo a subir La Morcuera me llega un mensaje de Laura diciéndome que las americanas nos han pasado por encima en el doble. Joder, si es que estaba claro que las nuestras se conformaban con la plata, yo creo que ayer se fueron de juerga y han llegado al partido con resaca. Bueno, empezamos a subir, bastante bien. Cojo un ritmo fácil y adelanto a muchos ciclistas. Voy muy cómodo y realmente estoy disfrutando un montón de la subida. Cuando me falta un km para llegar al avituallamiento me pasa Javi y me llevo el alegrón del día. Me dice que se ha recuperado y que va muy bien ¡ya lo sabía yo! En el avituallmiento hay un montón de gente parada así que eso hacemos. Llevamos 64kms y son las 11:03. Saco mi chuleta y veo que llevamos media hora de adelanto sobre el cierre de control, que era mi obsesión. De todas formas Javi me dice que no hay que acomodarse e hizo bien porque yo por mí hubiera echado allí la mañana charlando y tomando plátanos y rodajas de sandía. Estiramos un poquito, meamos, llamo a Laura para decirle que todo va bien, saludamos a Carlos Maratones, que acaba de llegar y nos ponemos a bajar, despacito y con buena letra.
Nada más acabar la bajada, en Miraflores, empieza la subida al Puerto de Canencia, en teoría el más facilito de los cuatro. Voy con Javi aunque veo que está más fuerte que yo. La subida se me atraganta, sobre todo los 4 últimos kms al 7% de media. Por fin llegamos a la cima y me paro a por agua. Bajamos tranquilos y en el pueblo de Canencia cogemos un grupo. Aunque vamos demasiado rápido para mí y no voy cómodo, me esfuerzo para cogerlo y llanear hasta Lozoya. Son las 12:45, llevamos 102km y casi una hora de adelanto sobre el cierre de control, bien. Antes de subir el puerto me paro a estirar un par de minutos porque noto que las piernas ya no van frescas. Me tomo la segunda barrita y Veo que tengo noticias olímpicas de Laura y de Nacho en el móvil. Hemos ganado una plata en 49er y Gervasio ha conseguido otra en suelo. ¡Bien por él! Junto con Llaneras, el mejor deportista olímpico español de todos los tiempos, aunque habrá que esperar a ver de lo que es capaz David Cal. Pienso que me estoy perdiendo la mejor jornada olímpica pero qué se le va a hacer, estamos a otra guerra. La subida se me hizo un infierno, lo pasé realmente mal. No sé si me dio una pájara pero iba con las pulsaciones desbocadas, con todo el desarrollo metido, con sudores fríos y completamente vacío. Aquí en vez de pasar a gente me pasaban a mí, aunque en general la gente iba con la reserva. Me tomo una de las pastillas de fructosa que llevo pero no hace demasiado. Finalmente consigo coronar y veo a gente parada pero decido no detenerme y seguir hacia abajo. Mal hecho, nada más empezar a bajar noto que voy mareado así que me paro y me relajo un poco, bebo agua y más o menos se me pasa. Reanudamos la marcha.
A partir de Navafría quedan 40kms a meta y Manu me había dicho que lo principal era disfrutarlos. Pues a eso me dispongo. Me pilla un grupo por detrás y, aunque me apetece más ir solo, me uno a ellos de mala gana porque quiero llegar al avituallamiento de Collado Hermoso cuanto antes, en el km 135. Es curioso el comportamiento ciclista dentro de un grupo. Están los que tiran demostrando que van sobrados, los que aunque van bien prefieren ir a rueda reservando, los que van haciendo la goma... Pero lo que me ha parecido más curioso es que la gente se comunica dando voces, a base de interjecciones monosilábicas. Lo bueno es que, acostumbrado a los triatlones en los que la gente va super tensa y a tirando a saco, aquí en general todos están relajados y de buen rollo. Llego al avituallamiento con más pena que gloria y me paro a descansar un rato. Mientras que comento las resultados olímpicos con unos valencianos bastante majetes, me bebo dos cocacolas y un aquarius en 40 segundos, me como tres plátanos y cuatro rajas de sandía e intento hacer lo propio con un sandwich de chorizo pero no entra. Llamo a Laura para decirle que la cosa va bien y me da el alegrón del oro de Nadal, ¡vaya crack! También llamo a Nacho para agradecerle los ánimos y por último a Carlos Maratones. Me dice que me lleva 10 minutos, me habrá adelantado en algún momento y no nos hemos visto. Como no se me ocurre a quien más llamar y como me estoy quedando sin batería en el móvil decido que ya es hora de salir y acabar con esto.
Ya sé que salvo hecatombe acabo porque lo que queda son 30km de llanear hasta meta. Me pongo a pedalear solo. Por mucho que Javi y Manu me critiquen, no quiero ir en grupo, no quiero llevar el ritmo de otros, quiero ir solo y disfrutar de la carrera. ¿Voy a perder tiempo? Seguro que sí ¿Voy a gastar más energía? También pero ¡qué más da si lo que quiero es terminar! Así que en esas estoy, de vez en cuando me alcanza algún grupo y les dejo que se vayan y otras (las menos) alcanzo yo a algún grupeto que va bastante cascado y les dejo atrás. Poco a poco voy quemando kms y la meta está cada vez más cerca. Pasamos por Torrecaballeros y tomamos la carretera a La Granja, ahora sí que lo estoy pasando realmente bien. En La Granja me da un tirón en el muslo pero nada serio, paro a estirar y sigo la marcha. Enfilo la carretera a Segovia y tengo la piel de gallina ¡voy a acabar! Los últimos kms se pasan en un suspiro y finalmente llego a meta tras 166km. Pensaba llegar sobre las 5 de la tarde y no son ni las 4, fenomenal.

Con esto casi acabamos un año "retista": el maratón del Sahara, MAPOMA, la Cuerda Larga y la Pedro Delgado. Bien pero quizás todo esto me ha despistado un poco de mi pasión triatlética. Veamos qué pasa el año que viene, espero que ninguno me liéis para hacer alguna otra cosita de estas que tanto me gustan ¡soy tan fácil! :-))

4 comentarios:

Anónimo dijo...

"espero que ninguno me liéis para hacer alguna otra cosita de estas que tanto me gustan"

Me parto...ya te veo apuntado a la Quebrantahuesos, al Maratón Alpino y a lo que se tercie...

Enhorabuena crack, me sigue pareciendo muy bruto que hagas estas cosas sin prepararlas, pero está claro que tu cuerpo está preparado como ninguno para afrontar animaladas.

Anónimo dijo...

Sergio

Tu crónica consigue llevarnos a todos de nuevo alli. La leo y me parto, emana idiosincrasia armadilla. Sin pillar rueda, llamadas a la familia ...

No cambies Sergio, soy fan!

Anónimo dijo...

Hola, soy Laura, yo también espero que ninguno le piquéis con cosas parecidas a esta. A partir de ahora yo seré su manager y gestionaré sus esfuerzos "retistas".
Enhorabuena a los valientes pero ¡estáis locos!

Anónimo dijo...

Jejeje, me gusta lo de "pasion triatlética", pero no te creo... sois grandes!!

pd: hoy ya tengo wifi para verme el tri olimpico, hoy en un hotel como debe ser.